
Ya se discutía del tema un año antes, pero cobró más importancia el sábado 21 de setiembre del 2013 cuando el conjunto, en ese entonces, dirigido por el Tata Martino ganó su encuentro correspondiente contra el Rayo Vallecano en el estadio de Vallecas por 0-4. La noticia no fue la victoria de uno o la derrota del otro, sino que el Barcelona, luego de 315 partidos oficiales, perdió en el tema de posesión del balón por un 51% contra 49% a favor de los locales. El entrenador argentino, víctima de las críticas, le impuso su juego algo más vertical, por ser un estratega caracterizado por lo defensivo, a un equipo que venía perdiendo la identidad que cobró en su época dorada, cuando Pep Guardiola se hacía cargo de las riendas del cuadro catalán.
Esa
temporada terminó con las marchas de Cesc Fábregas, Alexis Sánchez, Gerardo
Martino y el retiro del histórico capitán Carles Puyol. Corría en mente de todos
quién iba a ser el entrenador que regrese esa idea de juego que tantas alegrías
le dio a los aficionados. Y en medio de tanta discusión, se contrató a Luis
Enrique, que entrenó al Barcelona ‘B’ en la temporada que el de Santpedor, como
director técnico, alzó su segunda Champions en Wembley. Muchos pensaron que retornaría
el equipo de las seis copas o del 2-6 en el Bernabéu, pero el combinado
azulgrana cambió con la llegada de Luis Enrique. Después de un comienzo con
altos y bajos, el equipo entendió la idea de su técnico y, como si ocurriera en
un mundo paralelo, el juego directo es una de las armas del nuevo Barcelona. El
Clásico se abrió con una jugada a balón parado y hoy, en Balaídos, un cabezazo
de Mathieu dio la victoria a los líderes. Mal no les va, los resultados están
ahí: primeros en Liga, clasificados para cuartos de Champions y para la final
de Copa contra el Athletic de Valverde.
También hay
que decir que la posesión es importante, mas no determinante. Tener el balón de
forma abrumadora es un camino para avasallar al rival, si bien es cierto que
las combinaciones y la lluvia de centros son sus argumentos. Lo que está claro
es que la forma más bella de jugar es por medio de las combinaciones, y eso no
es patrimonio exclusivo del Barcelona: el Madrid de la Quinta del Buitre, el
Milan de Sacchi, el Ajax de Van Gaal, el Arsenal campeón invicto de la Premier
League 03/04 jugaron un fútbol que rozaba la perfección (sobre todo el Ajax de
Van Gaal). Incluso el
Dream Team de Cruyff era más vertical que el de Pep y enamoró similares masas.
El
tener variantes ante el escenario de cada partido te hace un equipo
imprevisible, y eso es lo que el técnico asturiano ha logrado hoy en día: un conjunto
que se puede amoldar a cualquier contexto sin dejar la triangulación y el toque
característico de lado. Si el rival presiona arriba: balones para los extremos.
Si el rival se refugia atrás: jugamos al toque hasta encontrar los espacios con
la paciencia necesaria. Al parecer, este equipo ha sobrevivido al traumático cambio de identidad.
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Posted by Depor.pe on Lunes, 6 de abril de 2015
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