"Jugamos como nunca, perdimos como siempre." Esa es la frase que vuelve a retumbar en la mente de los peruanos, porque se le plantó cara a nada más y nada menos que a la selección pentacampeona del mundo: Brasil. Hubo una enorme esperanza antes del encuentro, y se agrandó en los primeros compases, cuando David Luiz quedó en evidencia y Jefferson comete un error de principiante al pasar la pelota a Alves, quien es anticipado por el peruano Cueva y el volante es el mismo quien fusila al vendido arquero.
Uno a cero arriba: el marcador soñado que enloqueció a todo el pueblo peruano. Pero, quizá, el histórico miedo a ganar le volvió a jugar una mala pasada al combinado nacional, que vio cómo Advíncula perdía la marca de Neymar —entró solo— por centrarse en Fred (quien debió estar con Sánchez) para que el azulgrana, tras un centro medido de Dani Alves, empate el partido.
Aun así, los de Gareca se mostraron generosos en defensa y peligrosos en ataque. Miranda y David Luiz tuvieron innumerables problemas para controlar a Paolo Guerrero y a un incansable Farfán, quien no quiso perderse el partido por una inflamación en el pie. Cueva superaba con mucha facilidad a Dani Alves, que recordaba las peores épocas del lateral en cuanto a defensa se refiere; Filipe Luis, algo más ubicado, tuvo sus victorias y derrotas con Joel Sánchez.
Oportunidades... claro que las iba a gozar Brasil, imposible que no. De la mano de un iluminado Neymar, generaba todas sus situaciones. El '11' del Barcelona generó caos y descontrol en la defensa peruana, que poco a poco fue apagando su chispa gracias a un gran Zambrano. Fue ese el momento en que Lobatón, como gran capitán que demostró ser, comenzó a brillar con su fútbol asociativo y Perú le hizo sudar sangre a Brasil. Lobatón tuvo la chance de anotar el 2-1 a favor de Perú tras una gran jugada colectiva, pero su disparo lo bloqueó Jefferson sin problemas. Esa fue la mejor acción del cuadro nacional.
En la segunda parte todo siguió igual. Perú avanzaba en bloque al atacar y replegaba con nueve jugadores a la hora de defender, liberando a Farfán y a Guerrero de tareas defensivas, pero con cuatro volantes para contrarrestar la creatividad de Neymar y Willian. La batalla del medio campo nunca tuvo claro ganador, por eso la posesión fue de 55% contra 45% a favor de los brasileños.
Pero son los cambios que determinan en cierta forma el rumbo del partido. Los de Gareca tenían controlado el cotejo, a falta del pitazo final del colegiado. No fue suicidio cambiar a Vargas por Yotún; sí era como el 'destino final' de la selección. Juan Manuel sintió unas molestias y tuvo que ser sustituido por el del Malmö.
Y a falta de dos minutos, Reyna, que había reemplazado a Cueva, pierde un balón de novato por ir desesperadamente al mano a mano con los rivales y en vez de regresar de la misma forma en la que fue como un loco a encarar (estaba fresco), lo hizo trotando; Carrillo, que entró en lugar de Farfán un minuto después del cambio de Yordy, cometió el mismo error táctico. El balón llega a Neymar y conduce la última contra del partido, que termina con un pase mágico para Douglas Costa, quien Yotún deja completamente libre de marca por pensar que estaba en fuera de juego, fulmine todas las esperanzas de los millones de peruanos que esperaban un buen resultado. Un defensor frío: lo peor para un equipo que defiende el resultado cuando quedan apenas segundos para el final.
Volteó Brasil y se llevó los tres puntos, pero las sensaciones son distintas. Ya no es ese Perú que mira cabizbajo a sus rivales. Contra Colombia (jueves) uno puede retirarse prácticamente del torneo, ya que ambos necesitan urgentemente los puntos, pero jugando así, se le puede plantear otro partido interesante a los de Pekerman.
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