lunes, 8 de junio de 2015

Comparando épocas

Tras el 'triplete' conseguido por el FC Barcelona hace un par de días, nos hace pensar y preguntar: ¿El Barcelona de Guardiola o el de Luis Enrique?



El primero maravilló al mundo por ese estilo tan perfecto para tratar el balón, que coincidió con los mejores años de Puyol, Xavi, Iniesta, Busquets, Alves... Una barbaridad de equipo, que destrozaba a sus rivales con un nivel de fútbol insultante, casi insuperable, ganando más de diez títulos en cuatro años con un promedio de goles alucinante. Muchos pensaron que no volverían a ver algo parecido. Están en lo cierto, Este Barcelona no es el de Guardiola (de no muy lejanos tiempos, por cierto); sin embargo, este conjunto de Luis Enrique es tan —o incluso más— demoledor como el de Guardiola.

Este equipo tiene la creación en el medio campo, con un Rakitic fantástico en labores defensivas y ofensivas; Busquets e Iniesta no están en su mejor nivel, pero un poco de ellos es mucho para tanto jugador actual. Suárez ha sido capaz de ganarse un sitio en el once titular a base de trabajo puro y Neymar, que está llamado a ser el mejor jugador del mundo en un futuro. Pero lo más importante: tienen a Messi. Porque tener al argentino en tu escuadra basta, potencia a los demás. Es el distinto en la plantilla, donde quiera que sea, es y será el mejor del equipo. 

Años anteriores, la fórmula era la misma: salir a buscar al rival con una presión asfixiante y tener el balón el mayor tiempo posible. Se perdió la esencia y el estilo se borró un poco. El peor Chelsea fue capaz de defender con 10 hombres en el Camp Nou y marcar dos goles. Luego, el equipo perdió la competitividad. El Tata intentó recuperarla, pero le duró un mes y se fue ganando la Supercopa de España. Nada más, ya que un club como el Barcelona te exige levantar trofeos importantes (el Madrid distituyó a Ancelotti a pesar de ganar Supercopa de la UEFA y Mundial de Clubes). 

Llegó entonces Luis Enrique. Tras una turbulenta primera parte de temporada, afianzó su once inicial y, a base de rotaciones, mantuvo un equipo que llegó fresco al tramo decisivo de la temporada, vivo en las tres competiciones y con muestras de un fútbol vistoso. Pero el asturiano ha hecho del Barcelona "un equipo total", como afirmó Mascherano tras ganarle al Real Madrid en el Camp Nou. Sabe adaptarse a todas las fases del juego, algo que el Barcelona de Guardiola difícilmente lo hacía. Esperar y salir a la contra cuando es necesario, congelar el partido... Este Barcelona es distinto, tiene el toque de pelota como sus ochocientos equipos anteriores, pero no tiene nada que ver con el de Guardiola, solo el hambre de títulos.

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